El mundo de Nasrudin

Si miras con atención dentro de cada uno de estos cuentos verás que han sido escritos para ti. Quizá te parezca imposible. Quizá no quieras creerme. Y, sin embargo, es la verdad: el protagonista de todos estos cuentos eres tú.

Aquí te llamas Nasrudin. Podrías llamarte Juan Carlos o Marta o Hakim, pero te llamas Nasrudin.

Y como te dije, debes mirar atentamente porque en algunos cuentos apareces más viejo, en otros más guapo o más inteligente, o bastante tonto; en algunos eres una mujer y en otros un niño. Pero no lo dude: siempre eres tú porque el cuento narra siempre tu historia. …quien vive consciente y despierto, aprende a comprender los hechos que suceden a su alrededor y a encontrar en ellos los símbolos y las metáforas de su pasado y de su presente para abrirse a un futuro lleno de proyectos y vacío de temores.

Prólogo de Jorge Bucay.

Si miras con atención dentro de cada uno de estos cuentos verás que han sido escritos para ti. Quizá te parezca imposible. Quizá no quieras creerme. Y, sin embargo, es la verdad: el protagonista de todos estos cuentos eres tú.

Aquí te llamas Nasrudin. Podrías llamarte Juan Carlos o Marta o Hakim, pero te llamas Nasrudin.

Y como te dije, debes mirar atentamente porque en algunos cuentos apareces más viejo, en otros más guapo o más inteligente, o bastante tonto; en algunos eres una mujer y en otros un niño. Pero no lo dude: siempre eres tú porque el cuento narra siempre tu historia. …quien vive consciente y despierto, aprende a comprender los hechos que suceden a su alrededor y a encontrar en ellos los símbolos y las metáforas de su pasado y de su presente para abrirse a un futuro lleno de proyectos y vacío de temores.

Prólogo de Jorge Bucay.

EL MUNDO DE NASRUDIN
ISBN 84 7871 200 3 Editorial RBA 2004

Novedades

 

KNOWING HOW TO KNOW (libro póstumo de Idries Shah)

 

 

 

 

KNOWING HOW TO KNOW
(libro póstumo de Idries Shah)

Ediciones Paidós  2006

ISBN 84-493-1906-4

 

 

Pensamiento humano transmitiéndose a través de todo el organismo

(pag. 124)

           Los pensamientos humanos, en ciertos niveles se transmiten directamente, sin vocalización, desde individuos y grupos a toda la raza humana.

            El efecto puede ser mucho más efectivo, ya que a menudo no se percibe mediante las percepciones ordinarias.

            Si, por ejemplo, muchas personas piensan de modo destructivo, cada uno de nosotros, puede sufrir un  golpe psíquico que nos debilite, y lo mismo todos los otros seres humanos.

            Existen capacidades humanas que, si se practican, pueden actuar de manera constructiva o destructiva, sin mantener contacto alguno con las funciones mentales “superiores” con las que, a menudo, se confunden.

            Este rango de pensamiento es el que se utiliza en sistemas que producen los resultados más espectaculares. Sus carencias, que en ocasiones asumen el carácter de tragedia, son confundir la técnica que obtiene resultados, con la verdad; confundir la manifestación o los medios, con el origen o el final.

 

Comprendiendo el estudio sufi

(pag. 253)

Los sufis hablan del ‘mundo’ como la causa de que se levante una barrera entre la humanidad y la realidad.

            ¿Qué es este ‘mundo’?

            Es la amalgama de adquisición natural y condicionamiento social que ha llegado demasiado lejos.

            Todos los organismos, incluyendo los humanos, intentan extender su adquisición de todo tipo de cosas. A los seres humanos la sociedad les enseña a restringir esta tendencia. Tal restricción, entre otras cosas, permite al ser humano percibir más de lo que sería posible de otro modo.

            El grado y tipo de restricción tiene que ser enseñado y aprendido. Un aspecto de la actividad sufi enseña el equilibrio que permite que se adquieran otras cosas distintas a la armonía social o a un mero sentido de bienestar emocional.

            Gran parte de lo que se asocia con enseñanzas espirituales  se basa en realidad en un incremento de la codicia, la emoción y la compulsión adquisitiva Por supuesto, esto no lo comprenden quienes llevan a cabo tales enseñanzas. Imaginan que el emotividad es lo mismo que la espiritualidad.

            En el pasado los sufis han sido acusados de estimular el emocionalismo. Pero el hecho es que tales sufis tan sólo han puesto énfasis en algún grado de emoción cuando se han enfrentado con discípulos que lo necesitaban debido a un exceso de frialdad. Los adictos a la emoción que han estudiado tan sólo una parte de la actividad sufi (habitualmente a partir de libros) han escogido selectivamente tales énfasis. El resultado es que se han desencaminado a sí mismos y a otros. La consecuencia son cultos sufis que, en realidad, no son sufis en modo alguno. Debido a la gran proporción de individuos emocionales en cualquier población, muchos han logrado ser muy conocidos. Algunos incluso han sido considerados clásicamente sufis.

            ¿Acaso eres una de las personas que, sin saberlo, busca del estudio sufi alguna forma de estímulo emocional, y sientes una vaga incomodidad cuando los sufis te lo  niegan?

            Cualquier psicólogo te dirá que la gente desarrolla expectativas de cualquier cosa sobre  la que se interesa. Tendrán una imagen preconcebida (aunque no siempre consciente) de lo que ‘obtendrán’ de cualquier cosa, y si sienten que no lo están ‘obteniendo’, reaccionarán. La persona sensata, cuando experimente esta incomodidad, buscará la verdadera razón para la sensación. Sin embargo, a menos que uno esté en guardia, la conclusión será aduladora para uno mismo. El individuo pensará: ‘Esto no es para mí; no me da lo que quiero’.

            El mundo contemporáneo, que se basa en gran medida en anuncios, en la transacción, en excitar la codicia, y en la técnica del palo y la zanahoria, conspira con el elemento primitivo en los seres humanos. Y este patrón, de amenaza y promesa, es visible incluso en alguna de las tradiciones espirituales más respetadas, tan simplificadas se han vuelto por la intervención de los que se denominan practicantes actuales.

            Los sufis son un reto a esta doctrina. En alguna medida, siempre se han opuesto a ella y han provocado una reacción antagónica. Esto se debe a que la gente del palo y la zanahoria se siente amenazada por los sufis. En realidad, los sufis no amenazan: siempre habrá gente así, y siempre dispondrá de suficientes oyentes y creyentes. Si fuesen un poco menos inseguros lo verían con facilidad.

            Pero los sufis, aunque no una amenaza, son ciertamente un desafío. El concepto de que la gente puede aprender, pueden llegar a conocerse a sí mismos, conocer a otros y lo que yace más allá de la percepción ordinaria, todo esto utilizando el mínimo, no el máximo de esfuerzo emocional o intelectual, junto con el equilibrio correcto de ambos factores, y no la expansión de uno o de ambos: esto es un desafío. Va en contra de las actitudes tanto de los intelectuales como de los emocionales. También parece oponerse a la actitud de aquellos que piensan que no debería permitirse actuar ni al intelecto ni a la emoción si deben emerger la percepción espiritual y la comprensión. Pero si una declaración de hechos debe considerarse un desafío, tenemos derecho a preguntar por qué.

            Naturalmente, tiene que haber un marco dentro del cual el aspirante a sufi pueda abordar el aprendizaje y la comprensión. A través de las generaciones, y en una variedad de comunidades y grupos, los sufis han utilizado las estructuras que ayudarán más a conducir a los aprendices al aprendizaje. Bajo las circunstancias presentes, deberías tomar nota de estos importantes puntos:

            Quienes desean progresar deberían intentar examinar sus suposiciones. Deberían examinar sus reacciones a la enseñanza sufi así como a sus contactos humanos y experiencias diarias. Deberían reflexionar sobre el principio: ‘¡Nadie debería sentirse en peor estado por haber entrado en contacto conmigo!’ A estos tres puntos se le deberían añadir otros dos, que son:

            ‘La comprensión sufi llega a través del estudio correcto y la enseñanza, a través de los ejercicios correctos en el momento indicado, a través de recordar que las imperfecciones que no se reparan son las que pueden hacer inútiles la mayoría de los esfuerzos.’

            Y recuerda: lo importante es la Enseñanza y no el individuo que la imparte En palabras de un sabio que (debido a lo anterior) no desea ser identificado:

            ¿Cuánta gente ha llamado grande a alguien que tan sólo le ha asustado?

            ¿Cuánta gente ha llamado bueno a alguien que tan sólo le ha encantado?